Quizá tengas razón y éstas palabras no sean confidencia lírica sino más bien silencios anémicos que se unen, tomados de la mano como en ronda [jugando-a-la-farolera-tropezó... (...)...y-al-pasar-por-un-cuartel-se-enamoró... ] anunciando una plegaria, invocando un ruego mudo.
Sí. Asumo que podés tener razón y este rostro de desvelo disimulado no sea más que descubrir-me: un cuerpo solitario con la capacidad de pronunciar su nombre... tratando de imaginar el otro lado de la igualdad yo+yo... un chocolate congelado, el guiño de un libro sobre la mesa sellando un epitafio: "100 años de soledad" ... y entonces no puedo quejarme... y no es obstinación, no. Es sentir mi soledad congénita, sentir su aire caminando en el pasillo, es verla deslizarse en tinta azul sobre las hojas del cuaderno, girando entre el limonero, suspendida en el muro de los jazmines, empolvada de tiempo entre los libros, y sus pasos dejando huellas en el piso de mi alma y ella, tan ella... que se ha empecinado en albergarme, muda y transparente por mis rincones... Es ella, mi soledad de entonces, de hoy...a la que sin tacto, y bajo todo los modos de diálogo existentes, le digo que se vaya bien a la mierda. Que no soy desagradecida, pero me tiene bien podrida que sea ella, la que bese mis labios, y sí...aunque a veces me besa, otras tantas pareciera que soy su peor enemiga y me trata a patadas, haciendo de mí una criatura equívoca, húmeda, enrabiada...
Y me llueven adjetivos... claro, aun sabiendo de lo que yo le daba, de como la contuve, enarbolé y defendí, la muy puta me corta la piel con astillas de vidrio...
Yo sé que podés tener razón, pero debo contarte, que ella y yo en ciertas ocasiones nos llevamos muy bien... ella conoce mis verdades y juega a creerme, sabe de mis berrinches y de mis surcos más profundos, ambas tenemos historia escrita en un mismo cuaderno, anduvimos perdidas en un mismo cuerpo, iluminamos el insomnio conversando y nos paseamos enamoradas por el otoño, aunque el miedo nos sacara la lengua allá adelante...cuando vino el derrumbe, yo le tomé la mano y nos quedamos enganchadas al borde del precipicio, solas las dos, mirándonos de frente. Incluso ella sabe bien que caímos con las manos unidas y puse mi cuerpo abajo para que, si sólo una de las dos quedaba, fuera ella.
Y luego, cuando no pude caminar porque me quebré cada hueso del alma, le pedí que me esperara un poco, que me diera una pequeña tregua... y ahí estuvo, escuchándome...
Hoy es mi convicción casi a gritos y aunque acepto que tenés razón, espero que le quede bien clarito: "Ya no sos mi amiga", hace demasiado que no te tomo la mano. No me salvaste la vida y no me importa haber muerto salvando la tuya, no voy a inventarte más en los discos de Nirvana, ni en los cafés sin azúcar, ni en las tallas de madera, ni en las tardes soleadas con mandarinas. No.
Ok. No me lo repitas más, tenés razón... suelo putearla cuando miro el cielo estrellado, y después termino buscándola... evocándola. Claro, ella es tan dulce que hasta me convence con su miel, y termino despacito acostándome a su lado... Hoy no... leíste? Hoy - no... que sepa con un golpe de voz y de tibieza que desde hoy podrá estar en todos los sitios, menos en mí, no la convoco ni la espero, ni quiero que sea ella la que me espera con un abrazo al llegar a casa, y que la habitación que lleva su nombre la clausuré por caducidad de contrato, es más, que sepa que puede quedarse con mis canciones, con mis fotos y algunos de mis rincones, pero le prohibo que se adueñe de mis sábanas.
Momentos de cansancio, de cercenar fantasmas, desterrar dolor, y tirar por el inodoro obsesiones, sogas y espejos... Ella es mi creación y yo decido su destino...la hago invisible, acomodo los verbos y bailo desnuda de ella bajo la luna... es hora, es ahora... un simple abrir los ojos y atravesar el espejo de las apariencias...
Si vas a volver, que sea solo para llevarte las fotos tuyas (de mí) que todavía guardo en el cajón.