28 de agosto de 2008

De manifestaciones...



Podría preguntar cómo se llama la patología. Pero en realidad, no le interesa. Si bien, La OMS podría bautizarla según su sintomatología, solo ella conoce el nombre verdadero. Y la dirección. Y el celular. Y las pecas de su espalda...

24 de agosto de 2008

Outside the wall...

Lo había intentado tantas veces que, aquella vez que parecía -definitivamente- la última, (más por cansancio que por verdadera resignación) se sentó y esperó a que sucediera. Estaba decidido pero eso no quitó que sintiera ardiente la mano ladrona que le arrancaba con furia su otra mitad. Sintió por su cuerpo los pasitos de ese delincuente que huía con su mitad de vida.
El tiempo de los intentos había pasado, y lo había dejado tan despojado, tan quebrantado, y con tantos sueños incumplidos que él mismo ayudó a esa mano afilada a escarbar aún más adentro, y la ayudó a lanzar un corte certero justo ahí, cerquita del alma.
Él sabe cuánto lo quiero por ser mi Amigo referente. Él es un mañana que apenas asoma, una Noche desolada, una sequía de belleza. Un territorio fragmentado, caminante incansable de insurrecto destino...

Nos encontramos, a las tres de la mañana en casi un diálogo surrealista.


¿cómo estás?... le pregunté.


Supongo que entre la realidad y mi yo, hay un duelo de perseverancias en el que ninguno logra imponerse... fué su respuesta.


Me acomodé la rabia en el pecho y aunque la realidad es insobornable, y mis labios se quedaron sin saliva, le hablé de su virtud, su fuerza y su templanza... y sonrió.

No le pude decir más nada.
Todavía me duele su eco de honestidad.

(A Mauricio, y lo que significa para mí, para su gusto o disgusto).