Y nunca me detuve en el orígen de mi primer divague, entré para descubrir verdades ajenas y terminé descubriendo las propias...En ese ínfimo instante en el que los caminos sin querer queriendo se cruzan de carril y alumbran las oscuridades, descubrí que la casualidad existe, a veces maquillada de causalidad, -quizás sea solo una cuestión de sentidos-...
La lectura fue coincidente, exquisita... la caminé descalza y sin hacer ruidos, la admiré... puse sus letras en mi boca y sentí que mis muelas estaban unidas por un puente elástico y la saliva que circundaba cada dificultoso -y delicioso- mordisco era dulcísima.
Fue un hallazgo maravilloso, con tiempo a destiempo, no pudimos ponernos en hora... cuando sentí el envión, caí en la cuenta que su Outside the Wall, se bajaba en la próxima parada, y su asiento quedaba libre. Su despedida no me dio tiempo siquiera a una bienvenida. Cada tanto releía sus letras como para re-afirmar mi admiración.
Digerí su verdad, bien expuesta: -"Todo me ha sido dado, y todo ha sido mi condena. Y quienes hayan llegado a este punto con la certera convicción de que mi debilidad personal me impide acometer la empresa de cumplir con mi destino (alabados quienes aquí encuentren la paradoja), se equivocan estúpidamente, de nuevo. Yo me sé capaz de todo aquello, y por eso -me- lo evito.-
Y yo pensé que era ficción. Pero No.
Volvió. Vueltas de la vida. Con su insurreción latente y con la calidad/claridad en su decir intacto.
La vuelta me pone feliz, y lo esperábamos.
Me explicó que la rutina lo agobia, y será ese el motivo de un retorno diferente y de una temática de puntos suspensivos que despierta la intriga-ansiedad por lo que vendrá...
La cosa es que él, poéticamente insurrecto, ha vuelto al escenario, y más allá de recomendar su blog, invito -siguiendo su textualidad- a ser partícipes del libre albedrío mientras jugamos entre todos a delinear el ritmo de sus historias.