29 de agosto de 2007

Noche de galardones... y que suenen los platillos!


Entre tantos grises, con tormentas incluidas, haber recibido de mi queridísima tocaya/amiga María Inés esta distinción, más allá de ser un tremendo honor y regalo, es un mimo al alma, un sentirme acariciada, una sonrisa que entibia la escarcha... y además un cambio de aire, un sonreir después de tanto...

Vaya a saber que la habrá hecho pensar en mí, pero si el motivo es premiar a todas aquellas personas, que alguna vez le tocaron el alma, haber estado entre sus elegidos/as es un halago de esos que emocionan y la dejan a una sin palabras...
La cosa es que ahora me toca a mí, en esta suerte de pasa mano... en donde implícitamente reparto el premio entre Ellas y Ellos, (mi lista de la derecha) aunque literalmente solo pueda nombrar a 7 ... Ok, dicho esto se extiende la alfombra roja y que comience la celebración, a disfrutar nuestro momento de fama señoras y señores!!

Uninvited: Porque me dejó leer uno de los libros más maravillosos que leí, porque tiene un talento lúdico para escribir que lo hace a uno, adicto de su Under rug Swept. Porque me dibujó verdades y me regaló un papelito (que hoy se lo leo yo en voz alta)..."Parece, pero no. El mundo no se viene abajo"... Y sí... estamos cortados por la misma tijera che!

Humberto: Por su musicalidad poética, por sus abrazos sin tiempo, sus muchas sonrisas y por su estar, siempre estar.

Anabella: Mi extensión, mi otra parte perdida en Mar del Plata, por entenderme sin tanta necesidad de palabras, y por su infinito cariño.

El silencio: Actitud y aptitud, una mente riquísima, una sensación de sentirlo tan cerca y a veces tan lejos, pero ahí, siempre presente, tanto que aturde.

Anubis: Por la sutileza poética con la que más de una vez me arrancó una lágrima, por mostrarse y dejarme conocer su alma, por su lluvia de colores, siempre.

Gise: Dulzura en cada letra, una mano amiga, dispuesta, porque sentí su abrazo y su presencia cuando parecía que el mundo se venía abajo. Y me sentí cuidada...

Cecis...funámbula: Mi hermanis, un sentir su cariño más allá del diálogo, un estar siempre, con la palabra justa, hilvanadas por algo mágico, porque escribe y define mi alma en sus letras.


Siguiendo las indicaciones, los premiados deberán a su vez elegir 7 destinatarios destacados por su solidaridad, su amistad incondicional, respeto y lealtad.

Exhibir el premio, enlazar a los elegidos y avisarles.

A todos, gracias enormes! y a vestirse de gala para recibir el galardón!

18 de agosto de 2007

Silencio súbito...

Perdida, perdidísima... desorientada, aprendió la lección. A patadas, como siempre, cuando se trata de aprender lo fundamental.

Ella impecable, re-estrenando el jeans de siempre, se sacó el piercing porque a él no le gustaba, maquilló su ansiedad, con unas pupilas quietas, al fondo de las ojeras y algo de música asesinando silencios, lo esperó... tragando de un sorbo su miedo delator y amigándose una vez más con esa vida en suspenso.
Presentía el diálogo, y mientras el ascensor acortada distancias, él la encandiló con su mirada y la estremeció con ese principio de incertidumbre como un augurio.
Le dolía la respiración que se acompasaba una y otra vez, las palabras que le golpeaban los tímpanos, que le acariciaban su miedo desatado, que le frotaba la desesperanza, que giraban como un remolino vertiginoso, chocando con los muros de la pared y con la brisa escalofriante del olor a signos de interrogación...

Mucho silencio, demasiado...


Ella trató de decir algo que él no entendió, y entre lágrimas puso su cadáver sobre la mesa...
Prescindiendo de filos, fue apuesta y ruego, cartas sin marcar por primera vez en la vida, cuerpo abierto, más silencio. Fue paz y suicidio, y una esquirla de vidrio cortando todo lo que tocaba, inaugurando heridas, haciendo sangrar...
Ella pudo entender su rechazo a lo vivo, sus merodeos por sus propios venenos, sus NO- respuestas, y la muy imbécil se vio envuelta en palabras sin estrenar, con una soga en el espíritu y un agujero en el cuerpo por el que, entre lágrima y lágrima, se le escapaba el alma...


Silencio... silencio... y más, silencio....



Se dijeron todo, se refugiaron en nada...
Entre humedades y ausencias de metáforas, una palabra cae rodando y temblando por el piso helado de la habitación. Parece una revelación, aunque tiene más bien aristas de pretexto, el viento que penetra por la ventana impide que se detenga y sigue rodando suavemente por la superficie gélida del suelo. Parece un sinónimo encubierto. No. Parece un mensaje fugado de algún libro polvoriento de los viejos estantes. No. Quizás un perfil de gemido, un sonido gutural, una sílaba, un maullido, tal vez... Cerró sus ojos y no la pudo adivinar o quizás su debilidad no se lo permitía, la llevó a su boca y sintió como acariciaba su garganta, resonaba en su acento, paralizaba su memoria... la llevó a su boca y la habló. La llevó a su boca y la convirtió en sonido: el silbido sonó despacito allá a lo lejos diciendo... "Final" o "casi un final"... (que no es lo mismo pero es igual).




[Y aquí termina la historia, bajo el telón... hasta aquí llegué].