Follow me down...
¿El viento se mete o está adentro?. Me pregunta. Enciende la estufa y mientras lo hace me dice, dándome la espalda, sí... alguna vez he sentido que caía o que quería caer, sí... hay veces que la tristeza me ha hecho feliz. ¿Sabés que hay lugares dónde el viento trae ecos distintos?, en los que no importa "follow me down"... sólo hay que abandonarse. No buscar. Navegarse, río adentro... Me canso -repite, acurrucada en el invierno-, sería necesario seguir cerrando puertas y continuar abriendo ventanas...
Trato de no escucharla, pero ese "follow me down", hace demasiado ruido y ha hecho que cada una se siente en un sillón y como en un espejo, ambas, en un silencio llegado a ráfagas, nos hemos agarrado el estómago... nos miramos, sumergidas en el mismo insomnio rotundo (ésta vez sin nombre), una carcajada como un quejido y yo la imito. No sé bien si reímos, aunque sí tengo la certeza, de que ya no penamos.
