9 de febrero de 2008

De viaje conmigo...

Y el viaje se está haciendo largo, y la charla conmigo misma se torna inevitable. Y entonces me escucho, no estoy donde digo estar, y el peso de saberme me complica, me enmudece, me hace bailar al borde de una espera demorada... Despotrico contra el ser de la ventanilla y con el rostro que se dibuja y me descubro, una mentirosa con enorme poder creativo para conspirar contra sí misma. Me paso la mano por los labios, y sí..., soy yo, una mariposa que insiste en el gusano. Un gusano con ganas de mariposa. Una nostalgia que se hizo actitud de vida.

Que no soy la misma, la de antes, lo sé. Qué soy la de siempre, no lo dudo. Y me asumo con la misma pregunta, asfixiada entre las amígdalas y los surcos de mis pechos. Pisando calles que me acusan de viajera, tejiendo un entramado perfecto que le dá la imperfección-perfecta a la sonrisa de mis días.
Y en la espera, hasta mi otro yo se apiada de mí y me abraza, (que ya estoy crecidita, -me dice- y me hace una caricia). Claro, ciertas cosas cambian... el pueblo por un viaje en línea E, que ahora prefiero un mojito en vez de un fernet, cambié la cerveza por un Guardado syrah y aquellas horas de haber estado besando sapos por ver si se convertían en príncipes se tornan tiempo de ficción creíble, un lugar común, que pinta promesas y sus ojos... de buen augurio... sus ojos que guardan el abrazo eterno de Amor y Psique... que delatan la melodía...


Seasons Of Wither: My ship leaves in the midnight. Can't say I'll be back too soon ...

[y mis labios cantan...]


Y el tiempo me lleva, estoy y me voy... un jazmín que no termina de florecer. Un año que entra a navajazos y, para colmo, es bisiesto.... y sigo viaje, extirpando lugares, esquivando adoquines que aun duelen antes de dormir y cuando me baño. Maquillando una luna que a veces llora, y apagando la luz de esa biblioteca que guarda el reclamo del segundo tomo de un libro que se empecina en decirme que el protagonista sigue vivo, cuando en realidad, oí rodar su cabeza en el primer tomo.
Claro, estoy yendo, voy en viaje, tirando por la ventanilla, suciedades, imágenes vacías que duelen cuando me masturbo o miro películas viejas. El puto color sepia. La puta luna llena. Perdón. Estoy crecidita y también estoy diciendo menos malas palabras.
Y el tiempo que avanza lento cuando desearía lo contrario y muy rápido cuando quisiera congelar el momento... Qué estoy clinicamente recuperada - y me lo creo-. El resto, bien. En realidad el pulso quedó en Boedo, con la sangre. Y tanto bienestar me hace dudar, aunque me propuse no dudar de la felicidad y cambiar este hábito de hacer afirmaciones con la entonación de quien pregunta... y disfrutar de este paisaje que refleja el cristal, donde todo parece tan real...




El vidrio dice que soy idéntica al final de mi monólogo. Claro, la misma... dos arrugas más y puede que la anexión de tres canas. Mi reflejo. Intacta. Siendo yo antes de mí. Escondida en las ruinas de un verso. Cada día más cerca de mi historia por contar y de las coincidencias por escribir...

2 de febrero de 2008

Y la veo... irrenunciable...

Y la veo...extremadamente cansada para arrastrarse hasta la calma, para acariciar el equilibrio, demasiado agobiada como para ordenar el caos que siempre dice que ordenará mañana, cansada de algunos verbos que la inhiben en su intento de escribir, inútil para recortar su agonía y pegarla en el collage gris del día, que combina a la perfección con la inacción de sus ideas...
¿Será que las estrellas en lo alto del cielo y en lo infantil de la noche, le escupen solo mentiras?... ¿será que le duelen las palabras que vienen del ocaso y que llenan la vida de malas intenciones?...
o por ahí le duelen las abejas que se han divorciado de las flores o las arañas que no aprendieron a tejer su red...



Y ahí la veo... pobre... triste consecuencia de su propia desesperación, una huérfana de vida completa, heredera de miserias que las mal esconde en alguna luna escurridiza... Actriz de reparto barato, tan vacía y tan llena de amores platónicos mil veces concretados que juegan a esconderse en un tiempo que nunca existió, mientras un manto negro cubre la desnudez de su alma.




Y la veo... es el No en sus pupilas, No en pasados o en futuros sin saliva en la garganta, donde todo es una noche que No perdona... interpreto su ruego: -"No me dejes ni una sonrisa como secuela de una felicidad vetusta, nada de lo que no puedo creerme…y me ha atrapado hasta hacerme desvariar, evidencias que hagan de esta náusea, de este vértigo un punto final en la sombra..."-
Solo pude regalarle una verdad- (que alguna vez supieron regalarme)- y ahí se la dejé...en la geometría de su entorno cúbico -un pequeño retazo que quedó oscilando en el borde del cordón de la vereda- una frase codificada: "Hay cosas que no se abandonan, sino que nos abandonan a nosotros cuando se les da la gana y nosotros quedamos ahí, tirados como un envoltorio de caramelo abandonado al lado de veinte colillas de cigarrillo"...

Ojalá acepte la evidencia...aunque aun no se anime a creerla...