Réquiem a mi reflejo...
Me enfrento al espejo. Me miro. Veo en mi reflejo, el autoguiño, una historia completa de escucharme, crearme-creerme, (re)inventarme de reírme-llorarme...Tormenta adentro. Lupa desenfocada. Una contradicción de movimientos. Verbos que se anulan. Un reflejo vacío de sombras. Afuera un viento de putamadre. Adentro el silencio de un espejo que se empecina en gritar que esa silueta desnuda de palabras, demente por tiempo completo... con su verdad macerada en incertidumbre, de corazón felino, pestañas saladas, apuesta kármica, teléfono que exige ser voz. Codos gastados. Nirvana y un oído sensible, soy yo...y sin embargo no le creo. ..
Y... me pierdo del espejo, renuncio a lo que muestra -y no reconozco- y me voy..., sintiendo que la que habita del otro lado de mí misma me abandonó, me dejó muda de simetría... y me voy...a buscarme en la humedad y el desamparo de mis paredes, en diciembre que quedó tan lejos de mí otoño cómplice... y me busco en mí... En la acidez de un helado de limón. En media botella de vino, en una luz roja. En una calle vacía de contradicciones. En unos labios húmedos con sonrisas de-no-te-miento. En las frutillas que hicieron emigrar a mi saliva, en ésta geografía de piedra - mía- . En los sahumerios de sándalo. En un sillón a cuadritos, en las poesías a medio escribir -donde la protagonista evita confesiones por miedo a terminar acribillada en una de las estrofas-. En la culpa de un enter que grita la necesidad de quererte cerca. En la soledad de Plaza España.

