Siempre llega este día con una doble connotación... Felicidad por los abrazos y besos de los amores cercanos (y los que renacen de las cenizas) y en otro extremo esos balances que uno se hace en fechas emblemáticas...
Trascendentalmente se me vienen los recuerdos de mis últimos cumpleaños, quizá fueron los que marcaron la quinta línea de mi pentagrama musical...
El cumpleaños número 20, fué color Celeste... con bandera y papelitos en plena popular pirata y un triunfo agobiante de un gol que me lo auto-dediqué nada más y nada menos que a los pecho-fríos de Talleres... Felicidad duplicada...
Los 21, me agarraron perdida en las Sierras de mi pago, sobre un lluvioso-y-mío-escenario improvisado, con el riff de alguna guitarra que marcó la diferencia.... estaban ellos, los de siempre, luciendo su mejor sonrisa y vistiendo mi alma de colores, con árboles que sabían abrazar y una mesa que reflejaba la certeza para no dudar de la felicidad...
El número 22, comenzó gris... y un trébol de cuatro hojas, pintó un sol que duró toda la noche..., una invitación consumada y la plenitud de un Happy day, intenso y extenso....
Así, estrené los 23... y anécdotas sobran... me pescó en la IX región, del lado chileno... y una venta extra de sahumerios hizo de una mala tarde un buen brindis con cerveza-Escudo (y hasta ahí, recuerdo)... recogí risas para todo el año, lejos de mi laberinto y mis calles, refugiada en una mochila, termo y mate y en el fondo del bolsillo, mugre y algunas monedas... el equipaje se completaba con mi alegría radiante, y una sonrisa de mis labios para afuera y de mi alma para adentro, lejos de la tristeza y del olor a cementerio húmedo, de astillas y gritos destemplados... un día pleno, mi mejor intento de 24 horas de felicidad... y así lo recuerdo, loca de atar...
Los 24 me sorprendieron en el sitio menos imaginable de todos, con un ¡buen día! en el Chaco salteño, abrazada de manos aborígenes, empapada de sabores a tierra y palo santo, un día abierto, como un sueño, aprendiendo el plural de la primera persona, sin relojes pero con un tic-tac musical de luciérnagas y un arroyo adentrándose en el universo verde... sensación de riqueza, con mi lengua confusa de tanto aparearse con otra cultura, lejos de las máscaras y de los diccionarios, lejos de mis pilares pero envuelta en perfumes que me despojaban de soledades secretas y abandonaban mi intimidad. Un homenaje a la madre tierra, fue el sublime regalo que me hicieron, y mis retinas guardan la mejor fotografía...
El cuarto de siglo, fue un día escapado del calendario, el veneno decantado por años... un viento fuerte que me nubló la memoria, las venas abiertas y mi cuerpo seco...asomando de las alcantarillas una lágrima expansiva...cuestionando y puteando el discurso de alguna mano poderosa que actúa sin pedir permiso... fue el primer cumpleaños sin mi alma melliza, y ese día me recordó cuanto la extrañaba... pañuelos descartables y una flor, alguna melodía haciendo eco en la nada, y mi alma vacía de llorar... Entre lágrimas, estaba él (susurrando-entendiendo-haciendo-enamorando), inaugurando su primer abrazo planetario...
Olvidé, caminé, y seguí la ruta viviendo por ella y por mí... pisé los 26 descalza y con tierra mojada... con olor a vainilla y helado de limón, la nota fue suya y mis sonrisas fueron de él, palabras acompañando un abrazo, cena y jadeos inmaculados, sábanas perfumadas y un remolino vertiginoso de pasiones desatadas...La poesía entre copa y copa, su sombra en Nietzche, sus sonrisas en el Marqués de Sade, el hombre de Vitruvio en la pared, y su cuerpo en mi piel, pintó mi ex-pertenencia a su mundo dándome uno de los mejores regalos de cumpleaños...
Y no sé como... pero mañana son 27... en tierra que no es la mía y este año, el reciclaje dejó varios heridos y contusos. Principalmente a mí. La revancha me dió tregua, y me regaló ciertos acontecimientos que todavía me tienen con el alma calentita... algo aprendí, el tiempo a veces juega a favor de uno, y cumplir imparablemente años se hace menos vertiginoso cuando te toman de la mano. ..

La sonrisa está instalada en mis labios, la música me marca el camino y el color del jeans que estreno me sienta bien, me voy a pisar la noche esperando mi nueva edad... la idea me gusta, y hasta mientras cruzaré los dedos para que mis tres deseos se hagan realidad...