Domingo de vasos vacíos...
Un domingo más domingo que de costumbre, una realidad que me cubre, inexistente hacia adelante y olvidable hacia atrás, el almanaque me mira como pidiendo perdón, el abismo sigue en el mismo sitio y el lunes no marcará la diferencia... es domingo y las canciones de la radio me lo repiten en sus letras, analizo la crónica y no hay vuelta atrás...Un momento de debilidad que jamás debió permitirse, fue el primer error. El segundo, dejarlo descorchar un malbec-syrah del que yo bebería el ochenta por ciento y el tercero y último, exhibirme en ese abrazo, naufragando en el vacío de la ansiedad, la nostalgia y la imposibilidad de entregar(me)... En ese segundo, antes de que la maldita lágrima traidora me delatara, o te descubriera en mis gemidos, aprendí la lección...

