6 de mayo de 2007

Y sin embargo el mundo siguió rodando...

No busqué las palabras, sino más bien los hechos y como una brisa de otoño, las palabras no buscadas comenzaron a desfilar por mi boca, libres de cualquier dogma y aunque me costaba coordinar lo que decía, las ideas fluían, socias de la artificialidad del paraíso.
Ensayé el discurso del principio hasta el final. En silencio. Mentalmente. Mientras caminaba por la calle. Mientras esperaba el ascensor. Sola, en mi cuarto. En el espejo de un charco. Repitiéndolo a voz normal. Gesticulando. Con calor, con los ojos cerrados, en tinieblas y bajo la luz del sol. Imaginando un auditorio real delante de mi vista. Como el predicador que repite seis veces su sermón. Como el criminal que ensaya su última palabra mil veces en la imaginación para que al momento de la ejecución sienta la valentía de haberlo experimentado anteriormente.

Solo dije dos palabras, tal vez tres.... sí, fueron tres, y la corrosiva ironía de tu sonrisa me reflejó la escena de un animal acosado y cobarde al que le están clavando una estaca, del otro lado, una hermosa fiera rampante, adulta y en plena madurez de sus fuerzas que golpeaba con zarpas seguras y eficaces...
Todo se me hizo tan presente y tan vivo que sentí el deber ineludible de sincerarme como si estuviera en pleno estado de fermentación, echando burbujas, borboteantes y brillantes...
La brisa nocturna llenó las paredes con el eco de esas palabras que quizás traigan después el sabor de la hiel; pero fui yo quien rompió la hiedra, levantó el polvo, recibió a la brisa bienvenida y ahora no puedo más que dejarme llevar.


Desconozco si lo que dije, es lo que decís que dije, y lo que,

de regreso a casa desearía haber dicho...
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1 de mayo de 2007

Estigmas que hacen...

Sin muros, sin candados, sin cercos, sin barreras, con el cielo abierto y sin poder huir…y esta fantasía omnipotente que intenta salvarme de la sensación de impotencia que seguirá después. La desolación de la sin razón, la certeza de la falta de certeza para pronosticar lo que vendrá (será, o no será), la inacción del quizá sí, quizá no y la eterna lucha entre un sí y un no que me llevan a un no sé… un mareo con palabras envejecidas que abandonan mi cuerpo y se esfuman antes que puedas oírlas, los signos pródigos en imágenes desfilan ante mis ojos ciegos…
El espejo me devuelve abstracción, mitad ánima, mitad carnal; y el mirar que como el soñar desata nudos de una conciencia imaginada.
Desde hace días mis pensamientos viajan asesinando espacios vacíos, en post estado de descomposición…necesito encontrarme y lograr desinfectar las heridas de mi memoria.




Mi alma cobra vida y me susurra: ... después del rojo latente sigue siempre la luz verde para proseguir la marcha...