3 de marzo de 2007

Quizás, una certeza


Quizás sea vulnerabilidad de sentir como una concatenación de filosofías ajenas silencian mi voz interior…aunque muchas veces es mejor lo que silencio que lo que divulgo, aun así concluyo que “hoy” mi pensar no es tan caótico como parece, tan democrático como dice…
Quizás logro despejar esa sombra que corría tras de mí sin poder alcanzarme y a quién más de una vez logre engañar al tomar algún atajo.
Quizás entiendo (¿?) que dentro de mi equilibrio desequilibrado hay mucho de rareza y viceversa…
Quizás las palabras me enredan entre tanta semántica y sintáctica, y los significados saltan y se van por la ventana, y me dejan así, con las manos descalzas y los pies limpios…
Quizás tengo el eco retumbando calidoscopicamente con la voz de esa vieja amiga diciendo: “Sos una loca vieja que cuenta historias”, y la ronda de ideas surge…
Vieja loca que cuenta historias
Loca que cuenta historias viejas
Vieja que cuenta historias locas
En fin… pensar, analizar, denotar, planear, organizar, meditar…por un instante dejaré de pensar y solo diré… imaginar, soñar, volar y sentir a la enésima potencia hasta que el alma resista… y aun cuando no resista, aun más…

1 de marzo de 2007

El último acorde


Y dicen que todo pasa… lo bueno por ser bueno es breve y pasa, lo malo por ser malo duele y pasa, más los momentos vividos se congelan en lo que llaman recuerdos y ahí permanecen, estáticos en las retinas de los ojos cansados, en las cabelleras que pintan canas, en el mapa de las arrugas que marcan experiencia.. y florecen, siempre florecen, en las melodías de viejas canciones, en el sonido de calesitas oxidadas, en la suavidad de las hojas que caen en otoño, en la bravura del mar encendido, en alguna foto ajada donde las siluetas congelan una realidad mística de antaño, en algún papel de chocolatín guardado en un viejo libro de hojas amarillentas que nos trae aire dominical, de noche lluviosa al filo de una ventana, de margaritas deshojadas en algún parque de la geografía urbana…
Las promesas hechas, las frases dichas, los perfumes sentidos, las caricias al aire, la noche mágica de abril, los nombres infinitos que entre besos me bautizaron con tu amor eterno, mis lágrimas que tu labios bebieron en esa despedida de repente… el baúl de letras que pusieron significado a tanto placer….¿también pasa?
Dolor… dolor del alma mía, dolor que por más empeño no puedo acompañar con palabras, angustia que por más llanto no logro desahogar, y duele, duele profundo y duele intenso, como si el corazón se negara a reconocer que es recuerdo, y lo mantiene vivo, como el sol redondo y amarillo que no tendría que haber salido nunca, y sin embargo hoy está… y siempre está, ¿paradoja del destino? Tantas preguntas que no me animo a responder, pero todo libro llega a su final, toda música marca su último acorde, Tiempo al tiempo… y tiempo al alma…